Muchos dirán que no es una Tankard, que una Volcano, pero a mi me recuerda con intensidad a un viejo Tankard de peltre de un estudiante de medicina de Heidelberg a fines del siglo IXX.

La forma, el acento en madera preciosa, y hasta la boquilla en color malaquita, me remiten, por esos extraños juegos de la memoria, a ese antiguo y venerable jarro para cerveza. Y digo venerable porque cada alumno de la universidad tenía su propio Tankard, identificado o con su nombre o con su escudo de armas. Y muchos de estos jarros tenían, grabadas con la punta de un cuchillo o un punzón, cruces, asteríscos, o rayas, las cuales indicaban un duelo y su resultado. Y el Tankard al que me recuerda el rusticado de esta pieza está repleto de estas marcas que hablan de otra época y de vieajes historias y cicatrices..

Una de las piezas más sólidas y maculinas que he visto, ejecutada en materiales de muy alto grado y con la clara intención artística de generar reacciones viscerales. El shape, el rusticado, el teñido, el acento en madera preciosa, y la hermosa boquilla, componen un poema que resuena con eco en aquellos históricos claustros y torna en gesta caballeresca.

Movilizante.

 

JMV

 

Ardor Urano Chubby Tankard

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